DAVID EL MAG
No es fácil explicar como llega un a ser mago. Es una de esas profesiones que cuando un niño plantea todo el mundo piensa: ya crecerá.
Bien, pues a mí de pequeño ya me gustaba la magia, pero nunca había tenido la ocasión de aprender, hasta que a los diecinueve años todo va cambió. Acompañaba mi madre en el hospital porque se tenía que hacer unas pruebas para operarse y, por casualidades de la vida, junto al hospital había una tienda de magia.
Después de pasar un buen rato sólo mirando, sin preguntar nada, vi un papelito que anunciaba un curso de magia con Màgicus y me apunté. Lo realicé un año más tarde, y un vez finalizado este curso, viendo que la magia tenía que ser mi profesión, fui a la Asociación de Magos de Barcelona (Sociedad Española de Ilusionismo).
En los primeros meses en el mundo de la magia, una amiga en común, me presentó una persona que ha sido muy importante para mí y el es, responsable de mi crecimiento como mago, Adan Show.
Durando los dos años siguientes, el mago Amílcar me enseñó todas las destrezas sobre las palomas y otras técnicas de nivel avanzado. En estos momentos empecé a hacer apariciones en programas de televisión comarcales, fiestas... Hasta que llega un punto de inflexión en el cual cambio mi residencia: me voy de Mataró para ir a vivir a Torroella de Montgrí.
En este período empiezo el proyecto con la fundación de magos solidarios Abracadabra, en el que actualmente soy el coordinador de Catalunya.
Paso de ser un mago amateur a convertirme en profesional, echo que se corrobora con las diferentes apariciones a TV3, el Periódico y otros.
Actualmente tengo una media de 170 espectáculos a l’año y soy director artístico del Fimag, una féria de magia nacida el año 2012 en Torroella de Montgrí.
Año tras año he ido notando mi evolución como mago y estoy muy satisfecho de mis progresos, aún así quiero seguir avanzando porque considero que si algún camino no tiene límites, este es el de la magia. |